El miedo y el aburrimiento son dos emociones muy importantes de gestionar, por el contrario nos pueden llevar a cometer errores que en otros estados ni nos plantearíamos. Me gustaría dejar claro que son dos emociones que bien trabajadas pueden ser útiles, pues el miedo puede paralizarte y dejarte sin hacer nada o actuar como estimulante y generar movimiento para salir de esa situación. Por lo que refiere al aburrimiento nos puede permitir crear un espacio de crecimiento personal, autocrítico y reflexivo, del cual podemos salir más productivos.

¿Dónde está el problema a día de hoy? En la hiperproductividad.

Nos han enseñado que debemos dar todo en todo momento,  que debemos sacar el máximo trabajo en el mínimo tiempo posible, para que así, el tiempo que nos quede libre podamos invertirlo en… si señores, en hacer más cosas todavía. El que no hace ejercicio, yoga, lee, dibuja, escribe, monta un blog, adorna sus redes sociales, termina 357 series de netflix, modifica su currículum y un sinfín de productivas tareas, parece que no sirve para nada.

¿Qué puedo hacer para combatir el aburrimiento?

Para eso es muy importante tener un calendario, si parece contradictorio, pues el calendario nos marca las tareas a hacer y nos permite generar esa rutina en busca de la productividad infinita… pues bien, en ese calendario es clave marcar espacios para uno mismo, espacios para relajarse y no sentirse obligado a realizar alguna tarea pre determinada. En definitiva, espacio para nosotros.

Para ser capaces de no hacer nada y no sentirse como el que va a una cena sin el postre, o el que llega al examen si haber estudiado después de 2 semanas de margen, es clave trabajar la flexibilidad y la capacidad de desapego.

¿Que son estos dos componentes? La flexibilidad es la capacidad de saber adaptarse a los tiempos, contextos, situaciones y necesidades. Hay muchos factores que pueden intervenir como emociones, dificultades técnicas, imposibilidad de ejecutar ciertas tareas, otros compromisos, prioridades, etc. Si cuando me llega una situación en la que necesito adaptar mis prioridades me encallo en mi horario y por lo tanto en mi pensamiento rígido, no seré capaz de salir del bucle de negatividad y empezaré a frustrarme y sentirme improductivo.

Algo parecido pasa con el desapego; ¿Cuánto tiempo serías capaz de vivir sin tu sueldo actual? Tu respuesta será la capacidad de desapego que tengas. Ser capaz de alejarse de lo material, no renunciando a ello como un monje budista, si no generando conciencia sobre la no necesidad en caso de no tenerlo, puede ser un punto clave en estos momentos. Esto nos puede permitir también darle más valor a lo que tenemos, pero esto ya lo trataremos en otro post.

Permitiros tener momentos de “no productividad”, pues el cuerpo y la mente cuando descansan, también trabajan.

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