“La importancia de saber frenar a tiempo”.
Aprovechando la “fábula del leñador” y hablando de hiperproductividad, nos lleva a comentar la necesidad de saber parar, de saber afilar el hacha para poder cortar más árboles, aunque eso nos lleve a estar un tiempo sin “hacer nada”; Sería el símil del entrenamiento invisible en el ejercicio físico. La necesidad, tanto física como mental, de saber descansar es muy importante para generar rendimiento, aunque lo es más el saber cuándo descansar. La sociedad actual nos empuja a dar el 100% de nuestro rendimiento en todo momento, y eso muchas veces, provoca una pérdida del foco de atención en lo verdaderamente importante y caemos en el error de anteponer lo urgente a lo importante.
¿Cómo conseguir frenar la máquina a tiempo?
Para poder frenar a tiempo, es importante tener una serie de pautas de regeneración bien definidas y sobre todo darle valor, porque, si no caeremos una vez tras otra en priorizar otros temas que nos parecerán más vitales, pero nada lo es más que nuestro motor propio. “Lo urgente antes que lo importante”
Darle importancia a los espacios personales y al ocio es muy clave para provocar (incluso a veces forzar) momentos de compensación física, mental y emocional. A parte, ser conscientes y darle valor, nos permitirá que esos momentos y espacios sean generados de forma voluntaria, sin remordimientos y los cumplamos con mayor gozo, por lo que el impacto en nosotros va a ser más positivo, ya que conseguiremos que estén alineados con nuestro propósito, es decir: Actuaran como aceita que engrasa el motor.
¿A quién no le sienta bien una cena con amigos, o una tarde de sofá, “peli” y manta?
Hay que ser conscientes de esa frase típica de “menos es más” y es que, muchas veces, entrenar menos nos hará rendir más. Lo mismo pasa en el ámbito laboral, en la que muchas veces hemos estado horas delante del ordenador sin ser productivos, o con las relaciones, donde nos hemos encallado en conversaciones y discusiones sin sentido, o nos hemos forzado a terminar un libro que no nos enganchaba… en todas estas situaciones, ser capaz de parar, frenar, apartarse y dejar que entre luz por nuestra ventana para volver a ver lo realmente importante. Recordad, antes lo importante que lo urgente.
Para conseguir entrar en este selecto grupo de los que se priorizan, aunque solo sea de vez en cuando, os proponemos algunos recursos:
Hacer una lista con esas cosas importante, marcar el espacio ideal y lo que necesitáis para realizarlas, (personas, material, momentos…). Cuando sintáis que estáis pasando demasiado tiempo con lo urgente y os olvidáis de lo importante, rescatar la lista y buscar una acción de las que tenéis marcadas, y por último, hacedla.
